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domingo, 30 de agosto de 2009

India vegetariana en el microcentro

Almuerzo, delivery y catering a precios económicos.
Por Loyds.

Ariel Blanco es argentino, pero de muy joven abrazó la cultura hindú. Vegetariano al igual que sus hijos, cocinero y masajista ayurvédico, vivió 5 años en India y a su regreso, en 1997, heredó un local familiar en la Galería Embassy, frente a la plaza San Martín. Allí instaló Tulasi, pionera en la comida india en Buenos Aires, desde donde brinda almuerzo vegetariano a oficinas céntricas con su delivery y dicta clases personalizadas de este arte culinario. Ofrece además un económico servicio de catering y vende comida para llevar, entre la que destacan sus pikles con masala y sus gulab jamun. También se puede comer en el prolijo y pequeño local, dispuesto a modo de almacén, con 6 mesas en el interior y otras 3 en la galería. Su menú es barato y variado y ofrece, además de los platos típicos, otros aggiornados (aunque siempre vegetarianos y con un toque oriental) para aquellos neófitos que quieran empezar con unos canelones, una ensalada o un plato de pasta. Aunque todo es singularmente sabroso en Tulasi, merece destacarse el talhi, un combinado de 5 preparaciones compuesto de kofta (albóndiga vegetal con curry), dahl (lentejas con tomates salteados), palak panir (espinacas y acelga estofadas con queso indio), raita (ensalada con yogur y masala) y subzi (vegetales mixtos con gran masala). Los postres, verdaderas delicatessen, son para probarlos todos, aunque lo mejor sean las bolitas de leche condensada con frutos secos, que hacen total justicia a su nombre: simplemente maravillosas.



Tulasi queda en Marcelo T. de Alvear 628, local 28 (Galería Embassy).
Abre de lunes a viernes de 10.30 a 16. Tel: 4313-4026.
(publicado en el Suplemento Radar de Página 12, el domingo 5/7/09)
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viernes, 14 de agosto de 2009

Platos clásicos y espacio moderno

Un nuevo restaurante indio ideal para una cita.
Por Loyds.

Frente a la mítica Nave Jungla, bizarro espacio contracultural que brillara en los ‘80 con sus famosos enanos, abrió sus puertas el Taj Mahal, un moderno restaurante que cuenta con una planta baja en diferentes niveles y un segundo piso más íntimo. De sus paredes cuelgan pantallas que emiten videoclips o películas indias musicalizadas, las luces son bajas y la base de la barra está iluminada de rojo. El lugar es espacioso, cómodo e ideal para una cita. Sus dueños, Bharat o Lalid, son de Mumbai y supervisan todo mientras un mago o una tarotista recorren las mesas entreteniendo a clientes en su mayoría jóvenes. La carta es muy variada y contiene los platos típicos de la zona. Entre las entradas destaca el Taj Mahal special mixed grill, trozos de pollo, pescado y cordero marinados con yogur, cilantro, ajo y especias (para dos). Los platos centrales más recomendables son, para los vegetarianos el shahi paneer makhani, una variedad de quesos tipo tofu en salsa masala o el daal makhanwala, lentejas cocinadas durante toda la noche con crema y especias, y para los carnívoros el muglai biryani, un aromático arroz basmati con cordero y guisantes. Entre los postres, no faltan los típicos gulab jamun, gajar halwa y badam kulfi. La oferta de vinos es muy amplia y puede beberse nimbu pani (típica limonada) o té de la India, aunque lo más atractivo para después de comer sea degustar los cócteles bautizados con los nombres de las ciudades indias, que el barman sirve directamente en la mesa.

Taj Mahal queda en Nicaragua 4345
Abre de lunes a sábados por la noche. Tel: 4831-5716
(publicado en el Suplemento Radar de Página 12, el domingo 5/7/09)
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sábado, 8 de agosto de 2009

Pizzerías míticas de Buenos Aires

La variedad gastronómica que puede encontrarse en Buenos Aires a raíz de su diversidad inmigratoria, es inagotable. Y el predominio italiano, en ese sentido, ha dejado su impronta en algunas pizzerías ya míticas de la ciudad.
Agustín Banchero llegó de Génova en 1893 e instaló una panadería en La Boca. En 1932, su hijo Juan abrió la pizzería Banchero, punto de encuentro de personajes como Quinquela Martín, Luis Sandrini, Tita Merello, Juan Manuel Fangio y la mismísima Evita. Al día de hoy sigue ofreciendo en la esquina de Almirante Brown y Suárez (con sucursales en el centro y en Once) su espectacular invención: la fugazza con queso.
Una parada obligada en Avenida Corrientes es Las Cuartetas. Por allí han pasado también muchas personalidades (dicen que era la preferida de Diego Maradona). Uno de sus habitués era el poeta Alberto Vacarezza que, mientras cenaba o almorzaba, escribía cuartetas (versos con rima) que eran servidas junto con los postres. Por ello se hizo conocida como "la casa de las cuartetas" y terminó adoptando ese nombre.
Otro clásico de la ciudad es El Cuartito, en la calle Talcahuano, fundado en 1934. La interminable colección de afiches que cuelgan de sus paredes da cuenta de la historia deportiva y cultural del siglo XX porteño. Y su fugazzeta y su napolitana son sencillamente únicas.
Sobre Corrientes no podemos olvidarnos de Güerrín, que prepara una de las más sabrosas pizzas y fainas de Buenos Aires. Lugar ideal para comer a la salida de un teatro, al paso, de parado en las barras instaladas al efecto. Muy recomendable la especial güerrín acompañada de un moscato.
Otra que recibe extranjeros y muy ilustres, es Angelín. A su local, un rectángulo alargado en Avenida Córdoba casi Juan B. Justo, lo llevaron a Frank Sinatra en el '81 y sigue siendo la escala preferida de Robert Duvall. "Somos los únicos que seguimos haciendo pizza de cancha -jura Gustavo Pintos, su dueño-. La canchera era una pizza de 16 porciones que se vendía fría antes del partido y sólo tenía tomate y condimentos".
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(publicado en La Guía del Ocio en Buenos Aires)

lunes, 27 de julio de 2009

Palermo Bollywood

Comida india de película.
Por Loyds.

Entrar a Mumbai, segundo restaurante de Manoj Kumar Menghani luego del exitoso Katmandú, es como sentirse inmerso en una película india perfectamente ambientada. Entre el humo del sahumerio se ven figuras mitológicas como Brahma, dios creador del hinduismo, y Ganesha, con su cabeza de elefante, hasta que llega Marita, la solícita encargada, para guiarnos hacia el salón. La música típica es agradable y se entremezcla con los distintos idiomas hablados por los comensales. La carta, muy accesible, está dominada por la cocina del norte de India y tiene cuatro niveles de picante, según el gusto y valentía de cada cliente. Consta de 6 platos vegetarianos, entre los que se destaca el exquisito navratan korma, compuesto de 9 vegetales y queso tipo tofu. Para los amantes de la carne, se recomienda empezar con chicken tikka (pollo) o boli kebab (cordero), asados en el horno tandoor y acompañados por distintos chutneys. Como plato fuerte, la mejor opción es un curry: el ragon josh, de cordero patagónico, es para guardar en la memoria gustativa. La carta de vinos es amplia en precios, aunque el lassi (bebida a base de yogur) en su versión de mango es imperdible. Entre los postres encontramos los clásicos gajar halwa (pastel de zanahoria, coco y almendras), gulab jamun (bolitas de leche en polvo fritas con almíbar) y el delicioso kulfi (helado de pistacho con frutas secas). Para bajar la comida, sirven infusiones de menta y daarjeling o chai masala (té hecho con clavo de olor, cardamomo y jengibre).

Mumbai queda en Honduras 5684.
Abre de lunes a sábados desde las 20 y de lunes a viernes de 12 a 15.30. Tel: 4775-9791.
(publicado en el Suplemento Radar de Página 12, el domingo 5/7/09)
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