Para aquellos fóbicos a las pandemias, las crisis, el frío y otros avatares, una buena opción es quedarse en casa viendo películas. El contexto es perfecto, por ejemplo, para abordar la última saga de Batman, una detrás de la otra. Porque, ¿qué mejor para un buen encierro que clavarse una saga así, de movida, onda El Padrino I, II y III o todas las Star Wars? Me dirán que ver Lost o 24, pero a mí no me gusta promover ese tipo de adicciones. En fin, las películas que trajeron de regreso al hombre murciélago en el cuerpo de Christian Bale lo presentan luchando contra el crimen en una Ciudad Gótica filmada en forma más intensa y personalizada y hacen que merezca la pena echar un vistazo a un Batman que sigue gozando de buena salud.Tal vez no se entienda del todo el componente oriental (tan trillado ya) al inicio de la primera parte, en un exilio que no encuentra la justificación necesaria en el relato, pero sí constituye un acierto, por su originalidad y su bien lograda osadía, la creación de un personaje protagónico más sensible y humano, pese a que la explicación racional de su advenimiento en Batman (atribuida a un ataque de murciélagos sufrida en su infancia) tampoco resulte reveladora.
Batman Begins consigue acercarse más a la raíz interior del miedo, la sombra, la oscuridad del cómic original que sus predecesoras (a cargo de Tim Burton y Joel Schumacher), ofreciendo un Batman atormentado por su pasado, en busca de una venganza curativa que lo haga dejar atrás la muerte de sus padres. Así, luego del mentado exilio en Oriente, Bruce Wayne (o Bruno Díaz) regresará a Ciudad Gótica y comenzará a lidiar con su sorprendente (hasta para él mismo) doble identidad de multimillonario frívolo y restaurador del orden. En el camino, se encontrará con que su antiguo maestro es, ahora, también su principal enemigo.
Rodeado de actores notables como Michael Caine (Alfred), Morgan Freeman, Gary Oldman y Liam Neeson (su malo es buenísimo, pese a cierta debilidad en el guión en este aspecto), el británico Bale entrega una actuación muy sólida que, sumada a los espectaculares efectos especiales, convierten a la película en una nueva y alentadora posibilidad de adentrarse en esta mítica historia.
El escenario, por su parte, es presentado por Nolan de manera oscura y trágica, por momentos hasta aterradora. El director parece no tener ningún apuro para desarrollar cada una de las situaciones que presenta la historia, subrayando las dualidades y opuestos de cada personaje y concediendo también su momento de lucimiento a los consagrados Freeman, Caine, Neeson y Oldman. Una fresca y valiosa oportunidad, entonces, para retomar las aventuras del hombre murciélago.