La ceremonia de entrega de los Martín Fierro, transmitida el miércoles pasado por América a lo largo de ¡6 horas! (mucho agradecimiento, mucho cholulo dando vueltas, ¡un premio a la mejor vestida!) da lugar a muchas reflexiones.En primer lugar: ¿tienen algún valor estos galardones cuando da la sensación de que la repartija tiende a dejar a todos contentos?
Pareciera que tuvieron que inventar nuevos premios, como el Martín Fierro de platino, supuestamente votado por el público, aunque sólo se difundiera a la ganadora (que se olvidó de agradecer a la gente que la votó), omitiendo el resultado concreto, y el premio a la trayectoria.
La pregunta es: ¿el año que viene qué van a hacer? ¿un Martín Fierro de diamantes? En fin. Todos contentos y todos con sabor a poco, a excepción de la despótica señora de los almuerzos. Sí, ya sé, es una eminencia de la televisión, pero ¿le da derecho eso a comportarse tan pedantemente, incluso con su propia familia?
El salomónico equilibrio para no fastidiar a los grandes divos se dio con precisión matemática, escribió Pablo Sirvén. Nada más cierto. Susana (algo fastidiada, ¿esperaba más?), Tinelli (ya cansa su personaje emocionado) y Mirtha (con yapa) pudieron irse a casa con su par de estatuillas en mano. En esta edición, hasta las ternas (que en algunos casos abarcaban a 5 o 6 candidatos) apuntaron a la satisfacción de todos los presentes. Y fue tal la multicandidatura que hasta los conductores estaban nominados y los presentadores invitados casi que salían de su segmento a recibir un premio. Un papelón.
Sorprendieron los varios premios de Canal 7 y los pocos para el 13. Gobierno vs. Clarín: Aptra, ¿de qué lado estás? Al margen, Capusotto la sigue rompiendo y vuelve renovado a fin de mes. Un auténtico monstruo, que junto al talentoso Sebastián Ortega fueron los únicos que cayeron vestidos como siempre, como son todos los días.
Para celebrar los premios de Todos contra Juan, una apuesta novedosa y original para la televisión, aunque ¿Gastón Pauls les ganó a Julio Chávez y Norman Briski? Dios mío. Merecido lo de Jorge Marrale: ¿Facundo Arana estaba nominado? Doble dios mío, podrá ser un gran tipo (parece que todo el mundo lo quiere) pero como actor... Merecidísimo lo de Carlos Portaluppi, un groso en todo sentido, tanto físico como actoral. También lo de Diego Ramos, Gladys Florimonte y Solita Silveyra.
Gasalla y Francella son dos capos, ganaron por afano y ni fueron a recibir el premio. Claro, estaban en el teatro, son actores tiempo completo. Otro que estaba en el teatro era Suar, por suerte para él, porque no ligó casi nada. Telefé tuvo las de ganar y Villarruel demostró que es un manipulador de los medios, hasta los que él no dirige.
Los histriónicos protagonistas de los exitosos Pells, Carla Peterson (cada día más linda) y Mike Amigorena (cada día más raro) tuvieron su merecido también, porque la rompieron en un formato antes desconocido. Aplausos para ambos.
El premio cultural para Ver para leer fue una satisfacción personal (amo ese programa). Aplausos también para Sasturain entonces. Vidas robadas fue más venerada por su temática que por la historia en sí (me refiero al guión, a lo ficcionado del asunto), por eso más que nada parecía cantado el asunto del oro. Más allá de eso y de ciertos actores (Mabel Manzotti, Portaluppi, Solita, Marrale), la novela y otros de sus protagonistas (Arana, Gil Navarro, Antonópulos) no me parecieron gran cosa.
Demasiado homenaje para Tinelli (que pareció llegar justo para los premios...), un gran conductor aunque personalmente no me guste nada, y para Mirtha, que prácticamente no tiene audiencia. Demasiado pocas las sorpresas, más allá de Capusotto (que ya no es sorpresa), Todos contra Juan y alguna otra. Demasiadas pretensiones de glamour. Demasiado larga (y poco rigurosa) la entrega. Demasiado chata la imagen de todo el mundo televisivo yéndose con un gauchito en el bolso.